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lunes, 2 de junio de 2014







De cábalas y rutinas

La edición 2013 de Wimbledon trajo muchas sorpresas. Nadal fue eliminado por Darcis en primera ronda, Federer fue eliminado por  Sergiy Stakhovsky, en segunda ronda. También sucedió algo similar en el cuadro femenino con la eliminación temprana de Sharapova, Sara Errani, Ana Ivanovic, Jelena Jankovic y Caroline Wozniacki, hubo un tendal de abandonos por lesiones diversas y para finalizar Andy Murray se coronó Campeón del Torneo.
Otra de las sorpresas fue la aparición de Dustin Brown (Ránking 189)  que eliminó en segunda vuelta al otrora campeón de Wimbledon (2002), Lleyton Hewitt.  Brown abunda en peculiaridades, 1,96m de altura, sus rastas, su juego poco ortodoxo, sus variadas nacionalidades (nació en Alemania, hijo de madre alemana y  padre jamaiquino, participó en el 2003, en la Copa Davis representando a Jamaica y luego debido a la falta de apoyo financiero de ese país al tenis, estuvo por representar a Inglaterra ya que tiene una abuela inglesa), etc. Una singularidad de Brown durante el juego es el hecho de pedir determinadas pelotas en su turno de saque. No se dirige, como es costumbre, al fondo de la cancha a recibir las que lanzan los ball boys, sino que pide aquella con la que se jugó el último punto. Podríamos preguntarnos si esto es una cábala o una rutina.
Una cábala en lenguaje coloquial significa una suposición, una conjetura asociada a algún tipo de ritual que se desarrolla con la esperanza de lograr un determinado objetivo o tener buena suerte. Por ejemplo, levantarse con el pie derecho para tener un buen día, “tocar madera” para no ser abandonado por la buena suerte, usar un amuleto en determinadas circunstancias, etc. En deporte, por lo general los atletas repiten determinados actos y portan ciertos objetos que asocian con buenos rendimientos o resultados exitosos y evitan los que relacionan con malas experiencias. “Si me pongo tal remera, con la que gané tal torneo, sé que me va a ir bien”, “Siempre que me pongo este vestido, pierdo”,  “Si toco el rosario antes de sacar, meto los saques”, etc. El deportista realiza la cábala como un intento de tener bajo control lo que no puede controlar, y con un objeto/acción que por lo general no tiene relevancia en el contexto de la competencia. Las cábalas son rígidas e irracionales.
Si Dustin Brown hace que le alcancen la pelota del último punto, porque con ella hizo el tanto, como si fuera una “pelota ganadora”, estaríamos en presencia de una cábala.
Pero por otro lado, podría tratarse de una rutina si lo hace para perdurar focalizado en la ejecución de su saque, o para mantenerse concentrado/ “ocupado” en algo y no pensar en que está en circunstancias de presión (tener que cerrar un game/set/match; salvar un match point; sostener un quiebre, etc.). También si lo hace para tener la confianza y la regulación emocional ideales para optimizar la ejecución de su saque. Teniendo en cuenta que Dustin Brown ganó muchos puntos en ese partido con Hewitt,  con la táctica de saque y volea, podría pensarse que este comportamiento buscaba despertar en él las sensaciones imprescindibles para obtener de su servicio el mejor rédito posible.
Gracias al uso de las rutinas los deportistas no piensan demasiado. En el caso del tenis, se incentiva su empleo en los tiempos muertos (entre puntos y cambios de lado) donde rápidamente pueden asaltarlos las dudas y preocupaciones con hipótesis de cualquier tipo: “¿Qué pasaría si hago doble falta?”, “¿Qué pasaría si no cierro este game/set?”, “¿Qué pasaría si gano este partido?”, etc. Las rutinas sirven para mantener la cabeza en el tiempo presente, en el aquí y ahora, bloqueando todo tipo de distractores, tanto internos como externos. Se caracterizan por ser flexibles ya que se adaptan a las eventualidades del contexto deportivo.

El psicólogo deportivo:
·   hace tomar conciencia al atleta que las cábalas que realiza no se relacionan con su rendimiento, que si va a apostar su desempeño a un objeto o conducta, qué sentido tendría entrenar diariamente
·    colabora con el deportista para que pueda identificar sus momentos vulnerables durante la competencia
·  ayuda al atleta a elaborar rutinas para realizar en dichos momentos y que se comprometa a desarrollarlas de manera sistemática
·   familiariza al deportista con el uso de rutinas que sirven para: regular la emoción, aumentar la confianza y focalizar la atención que trae aparejado un alto desempeño estable en el tiempo

Según las neurociencias, el cerebro humano se maneja mejor con las certidumbres. Es posible que el ser humano recurra a las cábalas cuando se ve amenazado por la incertidumbre, lo que es habitual en el contexto deportivo.  Es nuestra labor con los atletas que esas “certezas” provengan de variables que ellos pueden controlar: la concentración en su plan de juego, sus emociones, sus pensamientos y su autoconfianza.

“Cuando me enfrento a situaciones cruciales sólo pienso en lo que trato de lograr. Cualquier temor es una ilusión. Parece que hay un obstáculo en el camino pero en realidad no existe.  Lo que sí existe es la oportunidad de hacer el mejor esfuerzo y obtener éxito”
“Mi Filosofía del Triunfo”, Michael Jordan

(Artículo publicado en Luján Deportivo en julio de 2013)