Translate

miércoles, 16 de diciembre de 2020

El HÁBITO TE HACE MONJE


  “Al día siguiente el Principito regresó.
Hubiese sido mejor regresar a la misma hora
– dijo el zorro. –
Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde,
ya desde las tres comenzaré a estar feliz.
Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré.
Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré;
descubriré el precio de la felicidad!
Pero si vienes en cualquier momento,
nunca sabré a qué hora preparar mi corazón...
Es bueno que haya ritos.”
El Principito –Antoine de Saint Exupéry

 




“Habíamos previsto que saldríamos para la cumbre hacia las doce de la noche, con la idea de tener tiempo más que suficiente para subir a la cima y bajar luego sin problemas. Pero antes de acostarme empecé a preparar el material para el día siguiente, algo que resulta muy conveniente porque, como he dicho, toda operación lleva mucho tiempo y requiere mucha concentración a aquella altura, y es mejor hacer las cosas con la mayor antelación posible. Además ya por aquel entonces había comenzado a desarrollar mis pequeñas "manías", que luego he sofisticado todavía más y que me gusta respetar, porque pienso que me dan serenidad y me infunden la sensación de que lo tengo todo bajo control. Desde aquella ocasión en el Everest tengo mis rituales, y cada vez que me preparo para una ascensión a la cumbre comienzo por organizar la mochila que me voy a llevar. Siempre llevo una camiseta blanca que me regaló Silvio y que ha ascendido a los catorce ochomiles conmigo, y que no me pongo en toda la ascensión, únicamente el día del ataque a la cima. También tengo una serie de estampitas que mi abuela me ha ido dando cada vez que he ascendido a una montaña de 8.000 metros. Mi abuela siempre dijo que no quería morirse hasta que yo terminara los catorce, y, en efecto, me ha visto hacerlo. Las estampitas han estado hasta ese día en la mochila, pero entonces, cuando vamos a atacar la cumbre, las pongo dentro de una bolsa de plástico cerrada herméticamente y las llevo conmigo en el «buzo», el equipamiento que llevamos para escalar. También me preparo los calcetines, siempre limpios, siempre nuevos, para estrenar. Los agarro el día anterior y cuando me acuesto los aprieto contra el pecho para que estén calentitos, y en el último momento me quito los viejos y me pongo los nuevos. Éste es mi ritual antes de la cumbre. Y, en efecto, puedo decir que lo he hecho cada vez que he ascendido una montaña de 8.000 metros, porque ya en aquella ocasión lo hice de cabo a rabo (sólo que el "sobre" de las estampitas ha ido creciendo con los años y con las cumbres conquistadas). Y no es que sea supersticiosa. Muchos deportistas tienen sus pequeñas manías: entrar en el campo con el pie izquierdo, santiguarse tres veces antes de empezar un partido, llevar alguna prenda o pulsera... Todo me parece respetable, son pequeños "amuletos" a los que te aferras. En mi caso, pienso que toda la serie de pasos que doy cada vez contribuyen a tranquilizarme y me ayudan a concentrarme.” Edurne Pasaban, “Catorce veces ocho mil” 

La cita de El Principito y el párrafo precedente nos pueden servir para reflexionar acerca de la importancia, a nivel mental, que tiene para un deportista, el sostener rutinas de preparación. Un aspecto de la fortaleza mental en el deporte es poder mantener el rendimiento bajo presión y en las condiciones más adversas. A la vez se espera que el mismo sea de igual nivel o superior al del entrenamiento. Las rutinas de preparación son un instrumento útil a ese fin ya que promueven que el deportista esté plenamente centrado en la tarea que lo ocupa, en los estímulos significativos del presente, afianzado en su preparación, en sus fortalezas y logros (autoconfianza) y con la gestión óptima de sus emociones. Las rutinas son prácticas que el deportista hace sistemáticamente en uno o algunos espacios (en el entrenamiento, en su preparación para el mismo, en relación a la vestimenta, alimentación y descanso) y que reproduce en la previa a las competencias para tener la sensación de control en un contexto donde prima la incertidumbre. Es su manera determinada de hacer las cosas. (Ejemplos: preparar el bolso de manera singular, comer alimentos específicos, ver un video en particular, repasar las indicaciones del entrenador, estar con personas especiales, hacer determinados ejercicios de respiración o visualización, etc.) El objetivo principal de la rutina es generar familiaridad y confianza en el atleta, que recurra y encuentre las sensaciones específicas que lo hacen dar lo mejor de sí. Las rutinas ayudan a la sensación de control y calma ante un escenario incierto en relación al desenlace de la competencia o evento. 

 Características de las rutinas: 
•Son siempre accesibles para el deportista, ya que siempre están a su disposición, donde quiera que vaya.
•Son un hábito adquirido, tienen una impronta singular. 
•Regulan la activación para que quien las realiza encuentre el nivel energético ideal para optimizar su accionar. 
•Ayudan al deportista a enfocarse en lo significativo. 
•Dan sensación de control y tranquilidad. 
Son independientes del resultado que se obtenga (no se cambian aunque no se logre el objetivo buscado) 

 Al desarrollar su rutina, el deportista paulatinamente va cerrando ventanas, evita distractores y se focaliza en lo relevante de la tarea por venir. La serie de acciones que componen una rutina hace que el atleta esté ocupado sin dar tiempo extra al pensamiento, que la mente no divague en el pasado que podría repetirse o vaticinando un futuro incierto. En la previa a las competencias, la ansiedad competitiva puede ocasionar en el deportista una distorsión en su percepción del paso del tiempo. Son frecuentes las sensaciones de que no hay tiempo para nada, que los sucesos pasan vertiginosamente o todo lo contrario, que los minutos son eternos y el tiempo se dilata al modo de los relojes de Dalí. Una de las tareas del psicólogo deportivo es colaborar con el deportista para que desmenuce e identifique las acciones que le han servido para estar en armonía y llevar su actuación al límite de sus posibilidades.

sábado, 25 de abril de 2020


A-Sol-As

“Se generan nuevos órganos de percepción
como resultado de la necesidad.
Por lo tanto, hombre,
incrementa tu necesidad
para aumentar tu percepción”

Jallaludin Rumi
1207-1273

En estos días de cuarentena y pandemia escuchamos, leemos acerca de la importancia de estar al sol para que  se active la vitamina D y con ello fortalezcamos el sistema inmune.
La idea de tener que hacer más cosas para preservar nuestra salud además de estar aislados,  puede parecer agobiante pero no colapses. Tomar sol o estar al sol se puede hacer a la par de otra actividad: leer, tomar mate, desayunar, almorzar, merendar, regar las plantas, mientras hacés tu rutina de ejercicios, mientras elongás, etc.
También podemos utilizar la toma de sol para contactar con nuestro cuerpo y reconocerlo.
Se me fueron ocurriendo las siguientes líneas un Jueves Santo de cuarentena (pandemia COVID 19) mientras desayunaba al sol. Había sido una noche fría y salí al jardín vestida con jeans, remera manga larga, zapatillas y medias. Estaba sobre una reposera 100% al sol de la mañana (9:30 am). Conforme iban pasando los minutos, el sol se hacía sentir, y me saqué las zapatillas, las medias y luego el abrigo para quedar con más partes del cuerpo expuestas al sol.
En mi trabajo con deportistas intento que los ejercicios de preparación psicológica formen parte de la vida cotidiana o que los incluyan mientras practican o entrenan su disciplina.
Acá va el ejercicio que podés hacer:
- Podés escanear tu cuerpo al Sol. Discriminar las zonas de mayor impacto. Si estás de cara, reconocer dónde te pega más y dónde menos, dónde es placentero y dónde no lo es. Tal vez te dé mucho sol en el rostro a tal punto que tengas que fruncir el ceño o se te achinen los ojos, y eso que fue placentero en un momento, al cabo de un rato puede dejar de serlo.
- Registrá tu espalda, que no está expuesta al Sol. ¿Es constante la temperatura a lo largo de la misma? ¿Cuáles son las zonas que registran confort y en cuáles  se registra incomodidad? Discerní cada uno de los puntos de apoyo de tu cuerpo, pies, piernas, glúteos, espalda, brazos, cabeza. ¿Cómo es la textura en donde apoyan? Su temperatura, si otorgan comodidad o incomodidad al cuerpo, si lo alojan o no.
-Habiendo escaneado todo el cuerpo, qué maniobras o cambios podrías hacer para que el registro de placer o bienestar se extienda a la mayor parte del cuerpo (cambiar la orientación respecto del Sol, incorporar anteojos, gorra, visera, cambiar la postura, acomodar tu cuerpo sobre una lona o manta que haga la estancia más acogedora, etc, etc.)

De seguro estarás pensando ¿qué tiene que ver esto con el deporte?
Ensayar con el Sol, diariamente, sentir en tu cuerpo su poder estimulante, vivificante, o su capacidad de ponerte incómodo, hace que te actives para aprovechar su energía o para reducir o amortiguar su impacto, te hace incursionar en herramientas para sacarle provecho al entorno o modificar el escenario. ¿Cuántas veces seguiste adelante en una competencia o entrenamiento y luego te diste cuenta que tomarte unos segundos o minutos para cambiar las cosas hubiera sido más favorable? ¿Cuántas veces pensaste que algo era inmodificable, y no lo era? ¿Cuántas veces algo que significaste como negativo terminó jugando a tu favor? ¿Y al revés? Algo que podía jugar a favor, terminó siendo negativo.

Este ejercicio puede servirte para:
·        Focalizar tu atención
·        Registrar tu cuerpo
·        Registrar estímulos motivantes y estresores
·        Registrar zonas placenteras del cuerpo
·        Registrar cuál es la temperatura ideal para tu funcionamiento
·        Registrar tu comodidad e incomodidad
·        Registrar tu actitud frente al placer/displacer

Si bien el estímulo sol es un incontrolable, siempre hay un margen (pequeño o grande) para acomodar el escenario en beneficio propio.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Lo Ideal y lo Real no siempre coinciden


En el video Luis Alberto Hernando, ejemplo de atleta, tiene la virtud de contarnos sobre un abandono. Inicia su “relato” contándonos que la anterior versión de Mont Blanc cometió el error de "pensar", de pensar en las horas que faltaban. Saber controlar nuestro pensamiento en un deporte individual como es el trail running, es fundamental. El autodiálogo en algunas circunstancias puede presentarse imparable y vertiginosamente precipitarse hacia lo negativo como un alud. Es óptimo tener/conocer algunas técnicas para detener esa cadena de pensamientos (parada de pensamiento) y sustituirla por otra que sea más eficiente (autoafirmaciones, auto refuerzos, autoinstrucciones).
Luego nos habla de la importancia del EQUIPO. Todos los deportistas, aunque no sean profesionales “tienen un equipo” y cuando uno enfrenta un desafío como el Cruce está bueno saber quién es quién. El Entrenador, con sus indicaciones técnicas, tácticas, estratégicas. Nuestros compañeros y deportistas significativos, referentes que han pasado con anterioridad por esa circunstancia y nos transmiten su vasta y valiosa experiencia. El médico deportólogo con la suplementación, la hidratación, la organización de los alimentos y el descanso. El psicólogo deportivo con técnicas de respiración y relajación para sobrellevar momentos de ansiedad y estrés y optimizar el descanso. También con la implementación de técnicas de refocalización para recuperar la concentración. El kinesiólogo, el masajista, el nutricionista, etc.
También nos habla de los objetivos de entrenamiento (“foto chula, disfrutar, hacer cima”) versus los objetivos de competencia (“competencia pura y dura, ganar a los rivales”). Finalmente nos habla del cambio de meta en su última incursión a la UTMB. Tras el abandono que tuvo producto del “pensar” se propone entrar en la posición que sea, saber si es capaz de correr 100 millas, se propone correr, caminar rápido, caminar lento pero avanzar… siempre avanzar. Nos alerta que a más millas más problemas y éste es el punto donde quiero poner hoy el foco. En el caso del Cruce no sólo son los km sino también los días, el traslado de las pertenencias, las actividades propias del campamento y la convivencia lo que puede traer aparejados problemas. Todos tienen en sus cabezas la carrera ideal, el Cruce Ideal, que no es el REAL. No siempre lo IDEAL y lo REAL coinciden.
No les quiero pinchar el globo, todo lo contrario. Les sugiero que tengan en cuenta los imponderables que pueda surgir, y piensen cómo los podrían sortear, cuáles son sus recursos ante esas eventualidades. Los invito a que desde la comodidad de sus casas dispensen tiempo y energía en visualizar esos posibles acontecimientos e imaginen soluciones, distintas opciones y las ensayen mentalmente. Les va a salir más “barato” que tener que improvisar en la montaña. La visualización es una técnica dúctil ya que podemos hacerla donde sea y cuantas veces queramos. Estar anticipado es tener un plan para poner en marcha si suceden eventos desfavorables y volver a estar en carrera en el menor tiempo posible y con el menor gasto energético. Estas rutinas de refocalización pueden constar de: las acciones a realizar, en qué nos vamos a concentrar, qué frase gatillo nos vamos a decir, qué música podemos escuchar, etc. Estas rutinas previamente pensadas, imaginadas y practicadas mentalmente mediante la visualización también forman parte del Bolso psicológico (Ver posteo 04/01/2016).
Ustedes pueden aprovechar una bajada porque entrenan cuestas, pueden “explotar” al ver el arco de llegada porque hacen pasadas en los entrenos, si quieren sacarle provecho a lo mental, “practiquen” en sus casas las escenas temidas, que son distintas para cada quien, por su personalidad, por la trayectoria en la disciplina, por las experiencias vividas, etc. Para finalizar, junto con la visualización es deseable que entrenen “simulando”, es decir que los entrenamientos progresivamente sean variados y lo más parecido en exigencia, clima, presión, estrés, vestimenta, acumulación de cansancio, etc. al evento en el que vamos a participar. Tan duro y tan real como sea posible. (Entre los Navy Seals se dice “train as you fight”). No se fíen en que lo exigente va a salir sino lo practican “exigente”.

“ No hago las cosas creyendo a medias. 
Sé que al hacerlo así sólo puedo esperar resultados mediocres. 
Por eso me concentro en los entrenamientos tanto como en los juegos.
Es una actitud que se puede abrir y cerrar como si fuera un grifo. 
Sería imposible hacerme el tonto en los entrenamientos y después, 
al necesitar más empuje en el final de un juego, 
pretender que el esfuerzo se refleje.” 
Michael Jordan 
“Mi filosofía del triunfo”

(Artículo escrito para el Grupo Cruce Columbia: La Leyenda continúa, enero 2016)

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Adolescencia y Entrenamiento
"La preciosa inmadurez"

Trabajo en el ámbito deportivo con niños y jóvenes desde hace 18 años y no deja de asombrarme la liviandad con que los adultos podemos decir algunas cosas. Desde que empecé mi formación clínica en hospitales de la Ciudad de Buenos Aires he trabajado por elección con adolescentes: adolescentes embarazados, adolescentes con ("en") problemas con su familia, con el colegio, con la sociedad, etc.
Te desafían todo el tiempo, te buscan las inconsistencias, son difíciles, son inestables, están mudando, a veces no tienen compromiso (máxime si no lo encuentran de nuestra  parte de adultos "contenedores"), son inmaduros. Winnicott decía que ahí, en la inmadurez, estaba “la parte preciosa” de la escena adolescente. “Contiene los rasgos más estimulantes de pensamiento creador, sentimientos nuevos y frescos, ideas para una nueva vida. La sociedad necesita ser sacudida por las aspiraciones de quienes no son responsables.”
Son adolescentes, son vulnerables, están conformando su identidad y prueban a parecerse a sus padres y a no parecerse, a parecerse a sus amigos y a no hacerlo, a sus profesores, a sus ídolos, etc.
Dice Freud en "Sobre la psicología del colegial" que los maestros y profesores   (por qué no iba a suceder lo mismo con los entrenadores deportivos) son personajes sustitutivos de los primeros objetos afectivos (madre y padre) y por ende son otros significativos para los niños y jóvenes que tienen a su cargo. Sus palabras, gestos y opiniones tiene un peso especial como así su mirada, alentadora o desaprobatoria.
En el caso particular  de los entrenadores, sus indicaciones amables o motivadoras o por el contrario si sólo marcan errores sin herramientas para corregirlos o son directamente degradantes del niño o adolescente, tienen un impacto fundamental en la continuidad o no de ese sujeto con el entrenamiento deportivo, influyen en el autodiálogo que tendrá ese deportista y obviamente fortalecerá o disminuirá su autoconfianza.
Los psicólogos deportivos intentamos que los deportistas con los que trabajamos no se hablen en términos absolutos (“soy un desastre”, “no sirvo para esto”, “no sé para qué estoy acá”), que si cometen errores, sólo se focalicen en la conducta (“hice mal el drive”, “ejecuté mal el pase”, “me sobreactivé”) que focalicen en el “proceso” (en las acciones que tienen que realizar) y en darse autoinstrucciones para salir del error y retomar la buena senda.
Lamentablemente a veces nos encontramos con etiquetados en términos absolutos por parte de los entrenadores "no tenés huevos", “pegás como una mujer" (dicho por un entrenador de boxeo a su pupila), "Fulana tiene tal síndrome", etc.
Son tareas del entrenador:
  • Conocer acerca de las peculiaridades de la adolescencia
  • Trabajar sus habilidades comunicacionales para saber cómo transmitir no sólo información técnica sino también estar atento a aspectos emocionales.
  • Establecer metas de “proceso” y no sólo de resultados. Focalizar en los procesos (que son personales) promueve la regularidad y consistencia de los resultados.
  • Tener un conocimiento de cada uno de sus jugadores y generar un vínculo de confianza. Saber que lo que motiva a algunos puede desalentar a otros.
  • Tener control de sus emociones y conocer el momento oportuno para hablar y ser escuchado por sus seguidores. Saber que algunos temas deben ser abordados personalmente y en un ámbito de privacidad.
  • Advertir que cada jugador o deportista tiene metas particulares aún dentro de un mismo equipo.
  • Contemplar "la antigüedad" y experiencia en la disciplina de cada uno de los participantes. Para cada persona las instancias a superar tienen un significado diferente.
  • Estar alerta a signos de padecimiento emocional por parte del deportista y encausar su tratamiento. No naturalizar el  “sufrimiento”.


Si bien el deporte tiene sus momentos álgidos, de extrema ebullición emocional, no perdamos de vista que son niños y adolescentes y que el vínculo que tenemos con ellos no es simétrico. Nosotros, los adultos (padres, entrenadores y auxiliares) ocupamos un lugar de saber y por lo tanto de poder, que conlleva una responsabilidad.

miércoles, 28 de diciembre de 2016


 “Entreno, siento… escribo”


“Escribir era mi manera de golpear y abrazar.
¿Para qué sirve uno si no es para juntar sus pedazos?”
Eduardo Galeano


Estuve todo el año insistiéndote en que escribas, en TU "diario". Ahora que está finalizando el año, en estas épocas de "cierre y balance" ¿qué voy a pedirte? Nuevamente, que escribas. No para ver qué linda letra tenés o qué tan profundo redactás, sino que escribas para VOS, para que te en encuentres con TU año, con tus mejores momentos y logros del 2016.

¿Por qué y para qué es necesario escribir?
Vamos de vuelta, una vez más.

- Para que no ocupes tu cabeza con algo que puede estar en papel o en la compu.

- Porque al igual que pasa con tus hijos, a los que ves todos los días y pensás que están igual y a lo largo del año crecieron varios centímetros, frecuentemente en relación a tu deporte pensás que estás igual, que no avanzás, lo que muchas veces te lleva a desmotivarte y a abandonar aquello que empezaste con tanto ímpetu.
Cambiar de categoría, competir en varias, aumentar las distancias, cargar más peso, pasar al profesionalismo, concurrir a un camp, ser convocado a un selectivo, incorporar profesionales a tu equipo de trabajo (entrenador, preparador físico, kinesiólogo, nutricionista, psicólogo, deportólogo, masajista, etc.) o espacios que te enriquecen con nuevas técnicas y herramientas hacen a tus mejoras y logros como deportista.

- Para que veas tus pasos, tus logros, uno debajo de otro, muchos, pocos, grandes, pequeños, significativos, gloriosos, increíbles, esforzados, merecidos, y ellos cimenten tu autoconfianza y te lancen en la búsqueda de nuevos desafíos, acordes a tus posibilidades y recursos.

- ¿Y si los logros hubiesen sido pocos? El verlos te ayudará para tu planteamiento de metas y objetivos en el año entrante. Repensar y reflexionar por qué no pudiste alcanzar lo que esperabas. ¿Hubo muchos distractores? ¿Te dispersaste en varios focos? ¿Eran objetivos excesivos, ambiciosos? ¿Te lesionaste? ¿Tuviste problemas laborales/ personales o de otra índole?, etc.

- Para que dediques un tiempo a “recortar” tus mejores momentos del año, los plenos, los de disfrute, los que evocan las mejores sensaciones, los que tenés que tener a mano (en la “mochila o neceser psicológico”), cuando flaqueés, cuando quieras tirar la toalla, esos que te van a "rescatar", del abandono y de las excusas.

- Para saber también qué perdiste, qué soltaste y qué inauguraste gracias a eso. ¿Qué carencia dejó a la vista? ¿Qué tuviste que salir a buscar? ¿Qué movilizó en vos?


Te invito a que lo hagas, a que encuentres tu propio estilo, telegráfico, frondoso, escueto, ampuloso, etc.  para expresar tus vivencias, tu recorrido de este año de trabajo que concluimos.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Trabajo de Escritorio








Ante los desafíos es importante saber quiénes somos y con qué recursos contamos. Esa pregunta puede responderse de diversas maneras todas ellas complementarias:

- Enumerando las cualidades y fortalezas que hacen a nuestra autoconfianza. Tanto las físicas y técnicas como las anímicas y psicológicas
- Sabiendo acerca de nuestros puntos vulnerables, sobre todo aquellos que puedan quedar más visibles en el desafío actual y cómo vamos a contrarrestarlos.
- Evocando (y por qué no, invocando) nuestros mejores logros partidos y jugadas. Aquellos que nos traen sensaciones de potencia, plenitud, eficacia, de ser competentes. Para ello pueden ayudarnos las fotos y vídeos de eventos anteriores. Es importante tener hecha nuestra trayectoria para releerla en momentos de vacilación y duda.
-Repasando nuestra preparación, ya sea en los entrenamientos físicos, como nuestras experiencias de vida, la investigación por medio de la lectura, el análisis de vídeos, como así también el cuidado de nuestra salud física y psíquica
- Clarificando nuestros objetivos, que nos motivó a llegar a dónde estamos, qué lograremos al cumplir el presente objetivo.

Si nunca lo has hecho, es hora de ponerte a TRABAJAR!

lunes, 10 de agosto de 2015

“Antón Pirulero, cada cual atiende su juego”
La importancia de los juegos mentales en el deporte

A Ale y Trini, que visualizando, me invitaron a jugar


"Sacar al paciente del estado de no poder jugar al estado de poder jugar...
Es en el juego y sólo en el juego que el niño y el adulto
 como individuos son capaces de ser creativos
y de usar el total de su personalidad,
y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo."

Donald Winnicott - 1971

“Antón Pirulero…”

Kilian juega. Una y otra vez a lo largo de su libro “Correr o Morir” nos hace testigos de sus juegos mentales.
1.- cuando imagina con todo detalle una banda de rock saliendo al escenario (tras correr 260km y a sólo 10 de la meta)
2.- creando una transmisión radiofónica, cuando va segundo y quedan pocos km para llegar a la meta, se motiva para rebasar al primero
3.- cuando corriendo en solitario, se pone en la piel de un miembro de una tribu sioux, que persigue cautelosamente a un antílope
4.- cuando, también en solitario, imagina ser el fugitivo de una cárcel.
5.- cuando corre por una arista y juega a que la sobrevuela con un ala delta
(1)

En el ámbito de la psicología deportiva estamos acostumbrados a emplear la visualización (técnica mental que consiste en crear y recrear una experiencia dentro de la mente en ausencia de estímulos externos) y los beneficios de su práctica: para aprender y practicar destrezas; para aprender y practicar estrategias; para incrementar las percepciones; recuperarnos de lesiones; controlar respuestas emocionales; etc. Más orientado al polo del rendimiento, de la eficacia. Pero su uso no es tan habitual en el polo de lo lúdico, del juego, para regular estados anímicos.
El juego, por su parte, es un modo de expresar fantasías, elaborar situaciones traumáticas, transformando lo experimentado pasivamente en algo activo (Sigmund Freud)
El juego no sólo es una actividad mental sino que en él participa el cuerpo. Conviven lo interno y lo externo (Donald Winnicott)
El mecanismo de crear personajes, que son proyección del mundo interno, provoca alivio de la angustia interior. Al proyectarse pueden ser tratados como ajenos algunos aspectos propios (Melanie Klein)
En el juego y en el fantasear nos encontramos con la tendencia de los procesos psíquicos de funcionar con el principio del placer apartándose de lo displacentero y/o de la realidad.

“…cada cual atiende su juego…”
¿Para qué puede servirle a un deportista tener y cultivar juegos mentales?

  • Para mantener el foco
  • Para mantener la motivación
  • Para aliviar la tensión muscular
  • Para generar calma en momentos de presión
  • Para no sucumbir al aburrimiento (cuando la actividad deportiva es rutinaria, se hace en solitario y/o es de larga duración)
  • Para transformar en placentero aquello que no lo es
  • Para habitar la escena el tiempo requerido para generar las sensaciones necesarias para tener una ejecución eficaz
  • Para regular estados emocionales

A priori, podría pensarse que juego y alto rendimiento no son cosas que van de la mano. Juego se asocia con diversión, con algo que carece de seriedad. Para un sioux cazar un antílope, del cual depende su abrigo y subsistencia, no es algo poco serio. Asimismo no podemos dudar de la profesionalidad de Kilian Jornet como tampoco de la de Johnny Wilkinson.
Éste último fue pateador de la Selección inglesa de rugby y conocido por su eficacia al momento de convertir. Disponía, para ese momento, de una técnica mental. Él no pateaba a la "hache", sino que jugaba a derribarle una lata de gaseosa o un helado a Doris, mujer imaginaria que se ubicaba en la tribuna, unas yardas más atrás de la hache y en dirección a ella.
Por su parte, María Inés Mato, nadadora argentina de larga distancia en aguas gélidas también dispone de juegos mentales. Uno de ellos consiste en imaginar que forma parte de la cruzada del Subcomandante Marcos, nada para él y junto a sus seguidores, en la misma causa. (2)

“…y el que no, una prenda tendrá”
Limitaciones
La visualización tiene como limitación la facilidad que tenga el deportista consultante en imaginar, en incorporar a la misma la mayor cantidad de sentidos para que la escena sea lo más vívida posible. Cuanto más vívida más eficaz.
En el caso del uso de los juegos mentales en la preparación psicológica de un deportista, además de ese límite está la capacidad del psicólogo deportivo de poder salirse del libreto, de poder "jugar" y crear a la par del atleta.




Fuentes:
(1)   "Correr o Morir" - Kilian Jornet
(2)   "Desafiar al cuerpo" – Federico Bianchini




Publicado el 24 de Julio de 2015 en Triatloners: